Nienkos
Ninlil, la diosa del aire, conocida también por Aeria. creó con el viento del desierto 3 razas semejantes entre sí, dotadas de su arte, elegancia y curiosidad. Los hijos de Ninlil viven generalmente en zonas desérticas, de las cuales saben trabajar su tierra y obtener exuberantes cultivos. Son amantes de las artes y la erudición; de sus gentes se recuerdan grandes poetas, cronistas y artesanos. También son fervorosos servidores de su diosa, que los protege.
Apodo: grifos, caracales.
Los Nienkos viven al sur de Ínselon, en Archarion. Su ciudad se encuentra en lo alto de los macizos del desierto, junto a un manantial de agua que le da vida a toda la vegetación que adorna sus edificios. Como todas las criaturas de Ninlil, son grandes artistas y eruditos. Archarion es una muestra de ello.
Rasgos: Los Nienkos tienen una estatura media, de 1,60 a 1,70 m. Tienen la tez morena y el pelo, por contra, generalmente claro. Los ojos suelen ser verdes o azules, resaltando el el rostro generosamente pintado. Los dientes son característicos de los carnívoros, y tienen los caninos bastante desarrollados.
Los nienkos tienen largas orejas negras ahusadas con un penacho de pelo en la punta. Algunas orejas son interiormente claras o del color del cabello. Su cola es larga y de pelo fino, también negra, y en los machos tiene el pelo más largo hacia la punta. la cola es prensil y los nienkos le sacan partido para equlibrarse al volar o al correr.
Las alas son generalmente oscuras por la parte externa y más clara, generalmente parda, por la interna. Están terminadas en garras vestigiales de color amarilento, que les permitían agarrarse a las cornisas de los acantilados y trepar por los árboles. Las garras hoy en día siguen siendo funcionales.
Curiosidades: A los nienkos les encanta adornarse, pintarse y perfilarse los ojos. Se realizan complicados peinados y se adornan profusamente con joyas. Hasta las familias más pobres lo hacen; prefieren invertir sus ahorros en joyas que guardarlo. El heredar reliquias familiares también es una extendida costumbre, pero muchos nienkos (los que no son incinerados) prefieren ser enterrados con todas sus pertenencias.
Entre la familia real de Archarion se ha desarrollado el don de leer las mentes. Este poder puede usarse dirigiendo la psique del lector hacia su receptor. El poder empieza a manifestarse de forma descontrolada en la infancia; hay que ayudar al niño para que las voces que oye no le vuelvan loco. Tras el entrenamiento del tutor, en la mayoría de las ocasiones la madre, el lector ya está preparado tanto física como mentalmente para bloquear y seleccionar a sus objetivos. También es enseñado a usar este poder con responsabilidad y en casos de necesidad.



