Lebbos
Apsu, la diosa del agua conocida en otros lugares como Trite creó 3 razas semejantes entre sí, que nacieron de la luz, de la espuma del mar y de sus ansias de volar. Los hijos de Apsu son apasionados del mar, amantes del bien y de la belleza. Su vida es más bien corta, semejante a la de los entoi, y su crecimiento mucho más rápido.
Los lebbos se caracterizan por su sentido de la justicia y el apego que tienen a los dioses de la luz, el agua, la magia y la curación. Son muy ágiles; al ser de complexión ligera su armamento se ha adaptado a sus necesidades: espadas cortas, sables, puñales y dagas. Al vivir cerca de las Llanos del Sínder (una vastísima zona desértica) han desarrollado tejidos ligeros que protegen del calor y del frío.
Sólo existe una colonia de lebbos en todo el mundo, y ésta se encuentra en Sindaelia. Este gran reino se sitúa al noreste de Meak (a sus habitantes se les llama sindaélicos) y es una de las potencias más ricas del continente, debido a su gran riqueza en metales preciosos.
Rasgos: Los lebbos son unas criaturas de cuerpos esbeltos, luminosos y prácticamente perfectos. Su altura media es de unos 170cm. Los ojos suelen ser profundos y la nariz larga y recta. Tienen un cuerno espiralado en la frente de un color que varía desde el perla al plateado o al dorado, orejas móviles y larga cola de color desde el níveo blanco al más oscuro de los negros y cabellos de colores vivos y brillantes que muchas veces suelen teñirse. Los hombres tienen más pelo que la mujer, sobre todo en los brazos y en la barba, aunque esta última sólo puede ser vista en los más ancianos.
Curiosidades: Los lebbos de clases nobles son por lo general de color blanco. Los príncipes se pintan sobre la frente signos que denotan su rango. Las colas suelen envolverse en cintas de seda u otro material para dejar sólo ver el penacho de vistoso pelo de la punta.
Está bien visto que las mujeres mantengan las orejas “gachas”, tanto por estética como una antigua costumbre que implicaba la sumisión de la mujer. Si bien hoy en día son pocos los que mantienen esta costumbre por motivos de salud (se sabe que agarrota los músculos o puede causar deformaciones a la larga), los siervos de las familias nobles y algunas esposas continúan con ella. Para los hijos de Apsu, como con los de Enlil, sus peludas orejas, como sus profundos ojos o cola, reflejan sus verdaderas emociones.



