Las ninfas se encontraban al principio en Arunor, y eran divinidades de la naturaleza. Suelen tomar forma femenina. Conocían el saber de los dioses, la historia del mundo y lo venidero. Por ello, para que no les revelaran nada a los mortales los dioses les cerraron los ojos. Además, pesaban sobre sus bosques terribles maldiciones y sólo podían entrar en ellos las mujeres. No son fáciles de ver, son tan escurridizas que durante miles de años no se supo que existían.

Las sílfides y auras eran el pueblo de Enlil. Ninfas del aire, a su imagen (alas en la cabeza las primeras y alas en los pies las segundas).

Las ninfas acuáticas fueron el pueblo de Apsu. Las ninfas del mar -Nereidas y Ondinas-, las ninfas de los ríos, las ninfas de las fuentes -Náyades- y las ninfas de los lagos o estanques.

Las ninfas de la tierra eran el pueblo de Enki. Ninfas de las montañas eran las Oréades. Ninfas del Bosque las Dríades.

Las pireias o salamandras y jinni eran ninfas o espíritus del fuego, el pueblo de Agni. Estos espíritus gozaban del libre albedrío, pero se inclinaban fácilmente a la maldad.

Las apsaras eran las siervas de Innana, que se quedaron en Arunor. Estaban muy relacionadas con el agua; cantaban siempre a sus orillas. Pocas de éstas fueron a Sidhe. De las pocas fueron por alguna clase de castigo.

Las Ninfas, ilustrados